Hay algo profundamente reconfortante en la cocina durante Navidad. Los días parecen ir más lento, las recetas vuelven a aparecer como viejas amigas y cada aroma trae consigo un recuerdo. No se trata de perfección, sino de presencia. De estar ahí, compartiendo.
Cuando pienso en mis Navidades de infancia, no recuerdo exactamente qué había en la mesa, pero sí recuerdo cómo se sentía. Recuerdo las manos ocupadas, las risas inesperadas y esa sensación de hogar que solo se construye cuando alguien cocina pensando en otros.
Con los años entendí que cocinar en Navidad es un acto de amor. Es una forma de reunir, de cuidar y de crear momentos que se quedan para siempre. Y ese es el espíritu que vive en Milly Recetas: recetas reales, hechas con cariño, pensadas para disfrutarse sin prisa y compartirse sin reglas.
Hoy quiero agradecerte por estar aquí, por cocinar conmigo y por hacer de esta comunidad un espacio tan humano y cercano. Que esta Navidad tu cocina sea refugio, que tus platos cuenten historias y que cada comida esté llena de calma y afecto.
Te deseo una Navidad serena, sabrosa y llena de pequeños momentos que se conviertan en grandes recuerdos.



0 comments